Te despiertas y ya hay alguien dispuesto a recordarte que podrías ser más productivo, más joven, más resiliente, más consciente y, a ser posible, más rentable. La mentira es evidente y, aun así, cala. Contra esa cortesía del autoengaño nace Apuntes sobre el Dharma, de Tsondru Yeshe, Maestro Budista Vajrayāna, publicado por Editorial Nous en noviembre de 2026. Un libro exigente, con humor y nada complaciente.
«A veces lo más sano no es mejorarse. Es dejar de obedecer la pedagogía del «todavía no bastas».»
Un libro que no perfuma el malestar
El prefacio lo dice sin rodeos: hay dolores que no se curan con «sé positivo» y vacíos que no se llenan con «encuentra tu mejor versión». Pero el libro tampoco declara una guerra adolescente contra el yo, porque «eso también sería ego, pero con túnica y mirada mística». Su propuesta es más seria y más tierna: aprender a ver cómo se fabrica la centralidad del yo, cómo se alimenta y cómo se agota.
Seis partes, un mismo hilo
La primera parte desmonta la construcción del yo y explica por qué no necesitas ser original, sino auténtico. La segunda separa felicidad y satisfacción: la satisfacción cierra, la felicidad abre. La tercera baja al barro afectivo: emociones, ira, miedo, muerte, culpa y amor, con una tesis que se queda grabada: amar no es fijar. La cuarta parte revisa libertad, maestro y ritual, y critica con humor el materialismo espiritual y el mercado de la salvación. La quinta aborda la meditación, la psicología y la ciencia: qué son Shiné y Lhaktong, en qué se distinguen del «mindfulness» secular y qué puede decir hoy la neurociencia con honestidad. La sexta devuelve todo a su raíz: del Sūtra del Corazón a Mahāmudrā.
Tres ideas para llevarte puestas
La autoimportancia agota. El yo quiere ser el centro de todo y luego se queda sin batería: interpreta cada gesto ajeno en clave personal y vive hiperreferenciado. Descansar, a veces, es dejar de ser el emperador ofendido de la propia película.
La felicidad no se compra por entregas. La satisfacción llega, alivia y se va; la felicidad profunda no necesita espectáculo ni el siguiente objeto.
Aceptar no es conformarse. Es dejar de discutir con la realidad para poder responder a ella con más lucidez y menos autoengaño.
Ni cientificismo ni humo de incienso
Una de las virtudes del libro es su negativa a los atajos simplistas. No usa la ciencia como nuevo clero ni el Dharma como coartada para despreciar datos incómodos. Rechaza las analogías laxas entre física cuántica y budismo, y recuerda que «a veces el humo no sube al cielo: solo tapa la habitación». Lo que propone es una conversación disciplinada entre tradición, clínica, fenomenología y ciencia.
Para quién es
Para principiantes sinceros, que encontrarán mapas y advertencias para no confundir relajación con práctica. Para practicantes veteranos, que hallarán cruces doctrinales y precisiones de linaje. Y para quienes investigan psicología, neurociencia o Vajrayāna y buscan una propuesta exigente, sin apologética ingenua ni cientificismo altivo.
Una advertencia honesta
El capítulo 25 ofrece instrucciones iniciales de práctica deliberadamente sobrias. El propio autor subraya que no sustituyen la transmisión viva ni la guía de un maestro cualificado. Esa prudencia, lejos de empobrecer el camino, lo protege.
Dónde conseguirlo
Apuntes sobre el Dharma ya está disponible en Editorial Nous (www.editorialnous.com). Los beneficios editoriales de la obra se destinan a la Fundación Dharana y a sus proyectos. Una lectura para subrayar con lápiz y discutir con amigos.
Si alguna vez has sentido que nunca llegas, este libro quizá no te prometa llegar. Te propone algo más raro: dejar de correr.

Estoy facinado por todo lo maravilloso que haces. Un gran abrazo literario