En 2026, Editorial Séneca cumple veinte años. Dos décadas pueden parecer poco en términos históricos, pero son una vida entera cuando se trata de un proyecto editorial independiente, artesanal y profundamente romántico. Veinte años de libros, de autores, de lecturas compartidas, de resistencia silenciosa y de una fe sostenida en la cultura como espacio de transformación interior y colectiva.
Desde el principio tuvimos claro que un libro no es solo un objeto ni una mercancía. Libro es una promesa. Una aspiración hacia un mundo invisible, pero tan real como el que habitamos. Editar ha sido, para nosotros, una forma de recoger el néctar de los sueños: las historias que nacen en las fuentes más íntimas del corazón humano y que, gracias a la palabra impresa, encuentran su camino hacia otros corazones.
Nuestra historia comienza mucho antes de 2006.
Editorial Séneca fue fundada originalmente en México en 1939 por emigrantes y exiliados españoles que huían de la Guerra Civil. Intelectuales como José Bergamín y, más tarde, Emilio Prados, dieron forma a un proyecto editorial urgente y necesario: rescatar la cultura, la literatura y el pensamiento de un país herido y disperso. Aquella primera Editorial Séneca desempeñó un papel fundamental en la vida intelectual del exilio español durante los años cuarenta, hasta su última publicación en 1949. Fue una editorial nacida de la pérdida, pero también de la esperanza.
En septiembre de 2006, decidimos retomar ese nombre y ese espíritu, sacándolo del olvido. No como un gesto nostálgico, sino como un acto de continuidad. Recuperar Editorial Séneca fue asumir la responsabilidad de mantener vivo un pulso cultural que sigue siendo necesario: el de cuidar lo esencial en tiempos de ruido, velocidad y olvido. A esa tarea se sumaron socios, amigos y autores que han ido dando forma, libro a libro, a lo que hoy es el espíritu senequista.
Los retos del pasado no han sido pocos. Editar de manera independiente en un mercado dominado por grandes grupos, asumir tiradas modestas, apostar por autores poco conocidos o por temas que no siempre encajaban en las modas del momento. Resistir las crisis económicas, los cambios tecnológicos, la transformación de los hábitos de lectura. Mantener la coherencia cuando lo fácil habría sido renunciar a ella. En cada uno de esos retos optamos por crecer hacia dentro. No nos importaron tanto los números como las personas. Y quizá por eso, tras casi veinte años, seguimos conquistando sueños.
Con el tiempo, el proyecto se amplió de manera natural. En 2008 nació Editorial Nous, un sello dedicado a la espiritualidad, la consciencia y la dimensión interior de la cultura contemporánea. En 2012, Editorial Dharana amplió el horizonte hacia el ensayo social, político y económico, intentando aportar claridad en un tiempo inquietante. En 2013, ese compromiso ético se materializó en la creación de la Fundación Dharana, a través de la cual los beneficios editoriales retornan a la sociedad en forma de nuevas obras y proyectos culturales. La cultura como bien común, no como fin en sí mismo.
Hoy, al celebrar estos veinte años, miramos también hacia el futuro. Los retos que vienen no son menores. Seguir siendo relevantes sin traicionar nuestra identidad. Habitar el mundo digital sin perder el alma del libro. Acompañar a nuevas generaciones de lectores y autores sin caer en la banalización. Profundizar en una edición más consciente, sostenible y responsable, como ya venimos haciendo con el uso de papel reciclado o certificado FSC, instalaciones con energía fotovoltaica y una movilidad completamente eléctrica.
El mayor reto, quizá, sea seguir siendo fieles a lo que somos: una editorial que cree que la cultura no es solo información, sino transformación; que editar es un acto ético; que el crecimiento verdadero no siempre se mide en cifras, sino en profundidad.
Editorial Séneca cumple veinte años en 2026. Y lo hace con gratitud. Gratitud hacia los autores que confiaron en nosotros, hacia los lectores que sostienen cada libro con sus manos y su tiempo, y hacia todos aquellos que, comprando nuestros libros, apoyan también los proyectos de la Fundación Dharana.
Seguimos. No tanto hacia afuera, sino hacia dentro. Allí donde los libros siguen siendo promesas y donde la cultura aún puede cambiar el mundo, una página cada vez.


Mis respetos para usted doctora Natalia. Eres un sol entre tanta obscuridad. Muchas gracias por su trabajo, gracias por despertar…